Evidencias de la evolución (explicadas al detalle)

La evolución

La evolución nos habla de una serie de procesos que los seres vivos se vieron obligados a realizar con el fin de preservar la vida en la superficie terrestre. Es importante que entendamos los seres vivos desde la partícula celular más diminuta, hasta la más grandes que puedan existir. Estos procesos de evolución son los que han permitido o favorecido la aparición y multiplicación de muchas especies o formas de vida en el planeta tierra. 

Cada proceso evolutivo ha sido el encargado de producir lo que es la biodiversidad en todos los niveles de organización que existe en la inmensa biología del planeta. En estos se deben incluir también la evolución de las especies, de organismos individuales y hasta los cambios evolutivos en la población y en las moléculas.

No existe una sola forma de vida sobre la faz de la tierra que no haya experimentado algún proceso evolutivo. Todas provienen de algún antepasado que puede tener más de 3500 y 3800 millones de años. 

Las evidencias de la evolución

Existen muchísimas evidencias que nos ayudan a confirmar la teoría evolutiva sobre los seres vivos. Entre todas las que existen podemos nombrar las que se encuentran a continuación: 

Los registros fósiles

Al hablar de un fósil se está haciendo referencia a un vestigio que pertenece a un organismo que ha vivido en tiempos antiguos pero que se ha podido conservar de manera natural a pesar del tiempo. Cuando se encuentra un fósil, de inmediato es tomado para realizar estudios y así descubrir datos interesantes sobre las generaciones pasadas. 

El estudio de estos hallazgos ayuda a que los hechos pasados sean reconstruidos creando una imagen de alguna especie que puede estar ya extinta. Además nos ayuda a comprender los procesos de evolución de esa especie y de todos los seres vivos a su alrededor.

Cuando se estudian sus semejanzas y también las diferencias que pudiera tener con algunas otras especies existentes o no, se puede descubrir en qué momento de la historia ocurrió su existencia. 

La adaptación

Esto nos lleva a ese ajuste que los seres vivos experimentan a lo largo de toda su vida y que está relacionado con el ambiente en el que hacen vida. Estos procesos de adaptación los han pasado todos los seres vivos y es algo que todavía sigue pasando y seguirá igual. 

La adaptación corresponde a una serie de características que se mantienen ya sea en las diferentes especies o poblaciones por medio de la selección natural. 

Esto es muy importante a modo relativo pues tiene que ver con lo que es la supervivencia de cada especie. Además tiene relación también a la reproducción de cada organismo pues estos son procesos que también han tenido que ser adaptados. También hablan de lo que es el mimetismo y el camuflaje que se ha visto a lo largo de todo el proceso evolutivo. 

Las semejanzas entre las especies

Entre muchos grupos de seres vivos existen semejanzas que corresponden a todo el proceso de evolución y que funcionan como una evidencia del mismo. Esto además puede dar fuerza a la teoría  que afirma que todos los seres vivos han tenido un antepasado común durante toda su historia o proceso de evolución. Estas semejanzas pueden ser las siguientes: 

Órganos homólogos, análogos y vestigiales

Esta es una de las semejanzas más notorias. Por ejemplo en el caso de los órganos que son homólogos se habla de que tienen una semejanza en cuanto a su origen embrionario.

Esto quiere decir que tienen igualdades a nivel anatómico aunque funcionen de diferentes maneras. Se conoce como divergencia evolutiva a todo este proceso que dio origen a estos órganos. 

Los que son análogos son los que, además de tener el mismo origen embrionario, comparten además la misma funciones en su estructura anatómica aunque esto no quiere decir que sean iguales. Estos comienzan a surgir por medio de una convergencia evolutiva. Por ejemplo, las alas de los insectos  y las aves son una gran referencia de esto. 

En cuanto a los  órganos vestigiales son esos que se encuentran, aparentemente, sin funciones o atrofiados. Por ejemplo, el apéndice humano es un vestigio que viene del intestino como un compartimiento. En la apéndice se abrigan los microbios que ayudan a digerir la celulosa en el caso de los ancestros herbívoros.

Las semejanzas moleculares

En la actualidad hemos tenido grandes avances en lo que se refiere a biología molecular, nos permite comparar las estructuras de la genética de todas las especies que existen. Sin embargo, es necesario complementar estos estudios con algunos datos de las semejanzas anatómicas y embrionarias que confirman el parentesco entre especies. 

Las semejanzas embrionarias

En este caso el nombre es muy claro, se refiere a las igualdades que se pueden apreciar desde el embrión de cada especie. En estos casos podemos notar que entre los peces, reptiles, mamíferos, aves y anfibios son muy distintos en su vida adulta. 

Sin embargo si se observa su inicio, es decir, cuando sos sólo embriones, se pueden observar ciertas similitudes. Éstas nos hablan de lo mucho que cada especie tiene en común y es una evidencia demasiado notable de los procesos evolutivos pues nos muestran que todos venimos de  ancestros antiguos muy parecidos. 

Todos estos son estudios que se han ido profundizando gracias a los avances que se han visto en los últimos años. Aunque se considera que existen algunos factores de evidencias de la evolución que permanecen ocultos y que se irán descubriendo mientras se profundicen en los estudios correspondientes.

 

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