El reparto colonial

Reparto Colonial

La repartición de África ocurrió entre la década del 1880, y hasta el comienzo de la Gran Guerra.  Tuvo varios nombres, entre ellos la carrera por África. No obstante, esto no fue otra cosa más que la invasión, división territorial, colonización y anexión de los territorios africanos dentro del Nuevo Imperialismo.

En este acontecer participaron Francia, Alemania, el Reino Unido, Italia, España y Bélgica. En el año 1877, el mundo apreció la transformación del imperialismo que imponía su control por medio de su influencia militar, a uno que lo ejercía un dominio más directo. 

La conferencia de Berlín en 1884, entre el Imperio británico, Tercera República de Francesa y el Imperio Alemán, fue una medida para la competencia imperial. En esta conferencia ninguna de las potencias involucradas en los reclamos se pusieron de acuerdo. A raíz de estas disputas se fue creando una montaña de leña que ardería con la Primera Guerra Mundial.

África había sido abierta al mundo en el siglo XVI, con exploraciones y posterior explotación. Ya en 1835 se tenían mapas de la mayor parte del noreste africano por parte de los europeos. Para finales del siglo, el mundo conocía los vastos recursos del continente.

En 1875 los territorios más importantes, por extensión, o bien sus riquezas, eran Argelia, dominada por Francia. Además el Reino Unido controlaba la Colonia del Cabo; y Angola bajo el dominio de los portugueses.

Las causas

Las causas de esta disputa se debían a que África era una de las pocas regiones en el mundo que no estaban afectadas por el imperialismo “informal” ni la “civilización”. Esto resultaba atractivo para las grandes potencias de Europa, tanto por razones raciales como económicas.

Gran Bretaña padecía una baja constante en su mercado continental, debido principalmente a la Gran Depresión por la que estaban pasando.  El suelo de África le daba a las grandes potencias de Europa un mercado abierto, del cual obtendrían mucho excedente.

El Reino Unido, en conjunto con otros países industrializados, sufría una balanza de comercio que no le beneficiaba. Pese a esto, sus exportaciones financieras (del ingreso que le daban sus inversiones coloniales) le mantenían a flote. En especial el desarrollo de mercados abiertos en África, Medio Oriente, Asia y Oceanía.

Algo que hacía más atractiva la repartición de África fue los recursos que esta poseía y Europa no. Como el algodón, el cobre, caucho, té, entre otros, y que estaban en constante demanda por los consumidores europeos. Se conoce que de todos estos el viejo continente era dependiente.

En África se había invertido poco capital en comparación con otros países. Con esto se obtuvieron pocas compañías de comercio en el suelo africano. Esto ponía en tela de juicio los argumentos de muchos lobbies coloniales.

Que además fueron los cuales aseguraban que muchos de los mercados protegidos de África resolverán los problemas causados por los mercados continentales en decrecimiento. Sin embargo, se cree popularmente que dichas estadísticas solo querían disfrazar el hecho de que la posesión de África tenía un gran valor estratégico en una era de tanta rivalidad imperial.

La Alemania Unificada

Uno de los motivos de la colonización de África, fue Alemania, unificada bajo nombre de Prusia en 1870, a la cual le costaba seguir los pasos de las demás potencias europeas, tales como Francia o el Reino Unido. 

Alemania no había podido controlar territorios fuera del continente, debido a su tardía unificación y su falta de experiencia en navegación. Sin embargo, con la llegada de otto von Bismarck, quién implementó la Weltpolitik (política mundial). Así exilió a Francia con la Triple Alianza, y exigió la conferencia de Berlín para fijar las reglas del control sobre territorios extranjeros. 

Expansión de Alemania

Alemania inicia su expansión mundial ea la década de 1880 como Bismarck como líder, y así se volvió la tercera potencia colonial en África. De esta manera obtuvieron un imperio de 2.6 millones de kilómetros cuadrados y 14 millones de individuos. Principalmente en el África del Sureste, Togolandia, Camerún y Tanganyika. 

No obstante, la ocupación de Egipto y del Congo fueron aconteceres de suma importancia, y que no tardaron en convertirse en anticipadas disputas por el territorio africano. 

Esto terminó haciendo que Bismarck convocará la conocida Conferencia de Berlín, en la cual muchos diplomáticos se ocultaron tras una fachada humanitaria. Así condenaron el tráfico de esclavos, prohibiendo también el comercio de alcohol y armas en ciertas áreas del territorio africano. 

Estos mismos diplomáticos fueron quienes establecieron las reglas de competencia, dichas reglas eran las que deberían seguir las grandes potencias para crear sus colonias. También se acordó que Leopoldo II de Bélgica controlaría el área a lo largo del Río Congo. Esta sería neutral, conocida como estado Libre del Congo, en la cual la navegación y comercio serían libres.

En esta conferencia se impuso que ninguna nación estaría en potestad de reclamar territorio alguno de África. Esto sin dar previo aviso de sus intenciones a los demás países involucrados. Además que ninguno de estos territorios podrían ser reclamados formalmente antes de ser ocupado eficazmente. 

Sin embargo, los competidores hicieron caso omiso a estas pautas cuando les era conveniente, y en múltiples ocasiones las guerras se evitaron por poco. 

Con todo esto, el suelo africano se convirtió en una pieza del tablero de las potencias europeas. En poco tiempo se apoderaron de todos los territorios de África, exceptuando Etiopía y Liberia. 

 

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