La sociedad de masas

Sociedad de masas

La sociedad de masas es un término que se utiliza para referirse a un conjunto de personas indiferenciado. Estos individuos comparten sus deberes y derechos por igual y con un mismo valor como ciudadanos.

Es concebida gracias a la Revolución francesa, en contraposición a la sociedad elitista que antecede a dicha revolución. En este período los ciudadanos adquieren conciencia de los privilegios que gozaba el clero y la nobleza.

Políticamente, se usaba este término para referirse a las preocupaciones de estas élites por los cambios producidos por la Revolución en 1789. Debido a la abolición de feudalismo, los diezmos y los privilegios señoriales, ya empezaba a reconocerse la igualdad para ocupar cargos públicos, así con los impuestos y penas.

Esto hizo que los derechos que eran exclusivos de las clases burguesas (o élites sociales) se encogieran considerablemente. Algunos sectores de las altas clases sociales, tenían una visión pesimista de esta situación, dándole nombres como “tiranía de la mayoría” o “gobierno de la muchedumbre”.

El concepto de masa es, por ende, todo individuo que no forme parte de los estamentos políticos, sociales y económicos tradicionales de la época. Aquí se incluye la idea de la uniformidad, haciendo que los individuos compartan ideas, gustos, tradiciones y vivencias.

También se debe incluir, por supuesto, los valores que son impuestos en ocasiones de un modo institucional, bien sea en las escuelas o universidades. De igual manera se cuentan los que son inyectados de manera oculta y maliciosa por los medios de comunicación masificados, lo que se expande con el proceso de globalización.

Enfoques de la sociedad de masas

En el siglo XIX se empleaba el término de sociedad de masas para describir a un conjunto de la sociedad. Siempre teniendo tendencias igualitarias del período de la Revolución industrial. Los mismos que dejaban sin apoyo los valores de la axiología del Antiguo Régimen o propias de la sociedad preindustrial.

Posteriormente, a finales del siglo XIX, se usaba el término para hacer referencia a la sociedad como una masa de individuos sin diferencias entre ellos. Estos serían parte de esta sociedad como las piezas de un rompecabezas.

Una vez en el siglo XX, la Escuela de Frankfurt desarrolla una visión crítica de la sociedad de masas, comprendiendo como una sociedad de individuos sin juicio. La misma que se mantiene unida solo para servir a la cultura industrial manejada por los intereses del capitalismo.

Según este enfoque neomarxista, el control debía de pertenecer a las masas y no a la burguesía, las élites, que restringe la libertad de expresión del “hombre masificado”.

No obstante, también se tenía el enfoque aristocrático de, por ejemplo, Nietzsche. Este enfoque consideraba que los intelectuales eran quienes debían encargarse de dirigir la sociedad y no los, según él, mediocres.

Los marxistas atribuían esto a la proletarización de los individuos, pese a que la teoría de la sociedad de masas responsabilizaba a los medios de comunicación de esta influencia.

El enfoque según Ortega

En el libro La rebelión de las masas publicado en 1929, el filósofo José Ortega y Gasset, explica por medio de un ensayo tres conceptos. Define la sociedad de masas homogénea por la abundancia económica, el desarrollo de tecnologías y la igualdad política.

Otro concepto que daba Ortega era el del hombre masa, el cual presentaba como individuo sin tradiciones, valores o individualidad, tampoco con autonomía.

Ya por último habla de la minoría selecta como al que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. 

En todas las ideas de Tocqueville, se expresa que la masa es conjunto llevado a través de diversos medios, pero dentro de ella existen excepciones. Hay individuos que desean salir de la corriente donde están estancados.

No obstante, estas excepciones forman parte de un conjunto, lo que lo hace hablar de subconjuntos dentro de otros conjuntos, la individualidad del “yo único”.

Esto es producido en gran medida por la mediatización de los medios, los cuales controlan la opinión pública, y que en ocasiones ellos mismos generan o bien manipulan.

¿Cual es el origen de esta conducta?

Un individuo puede adquirir estas conductas con el solo hecho de integrarse a una multitud, obteniendo así un sentimiento de invencibilidad. Esto es  lo que hace a la muchedumbre más primitiva, y menos consciente por miedo al castigo.

Asimismo, va volviéndose más sugestionable, fácilmente influenciable, y existe un contagio emocional o imitación. 

Hacer uso de este término nos hace ser parte de una clase superior a la sociedad, desde un punto de vista de la élite, debido a que la masa no tiene identidad ni un criterio propio. Son las élites quienes, desde un lugar privilegiado desde una perspectiva política y/o económica. También son las que dictaminan mediante pautas la educación y todo lo que absorbe la sociedad. 

Teoría de la aguja hipodérmica

Esta teoría de Harold Lasswell, hace referencia al poder de influencia y manipulación que poseen los medios de comunicación sobre la sociedad y su ideología. Esto surge a causa de grandes obras propagandísticas que se realizaron durante las dos guerras mundiales.

También se le llama teoría de la bala mágica, en referencia a la información brindada por estos medios como una bala que es disparada a la cabeza de un espectador. Este viene a ser la sociedad pasiva y vulnerable, siendo los medios de comunicación una pistola ejecutora.

 

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