Movimiento independentista en América Latina

América Latina y sus movimientos de independencia

Los movimientos de independencia fueron una serie de conflictos armados llevados a cabo en las posesiones americanas del Imperio español. Todo ocurrió a partir de principios del siglo XIX, entre 1810 y 1829.

En estos conflictos estaba el bando a favor de la independencia, denominado patriota o revolucionario. Estaban enfrentándose contra el banco que estaba a favor de mantener la integridad de la Monarquía española, llamado realista o virreinal. 

Estos conflictos son también considerados guerras civiles, debido a su postura historiográfica, o una combinación de diversas formas de guerra. 

Contexto y antecedentes al proceso independentista

Al finalizar el siglo XVIII, España era una de las grandes potencias internacionales. Era así pues su imperio aportaba peso y prestigio diplomático, además de resultar crucial para la economía española.

España ejercía el monopolio del comercio gracias al tráfico con los territorios de ultramar, y manejaba el tráfico con las Indias. Sus territorios americanos también le inyectaban constantemente metales preciosos.

Pero, sostener todo esto no era fácil, era complicado preservar este monopolio y eliminar el contrabando. Aunque cuando su alianza con Francia le había mantenido en un conflicto con Gran Bretaña. Además las contiendas hispano-británicas le habían entorpecido casi por completo su comercio.                                                               

En hispanoamérica habían existido ya revoluciones, más que no formaron parte del movimiento independentista. Entre ellas estaban la Guillén de Lampart en México, la del canario Juan Francisco de León contra el monopolio de la Real Compañía Guipuzcoana en Venezuela. Además de la Revolución de los comuneros en Socorro, actual Santander, Colombia.

También se habían implantado las ideas liberales de la ilustración en América y Europa. Estas llegaban a las universidades, academias y sociedades económicas. Fueron las que fomentaron ideales revolucionarios contrarios a la Monarquía española, e incluían ideas como la soberanía nacional y los derechos individuales, opuestas al absolutismo español.

Detonantes de los movimientos de independencia 

En América se sumaban varios factores, uno de los principales era el descontento de la población americana, los criollos. Estos querían independencia para cambiar su sistema colonial, al cual consideraban injusto al excluirlos de las máximas decisiones políticas y económicas.

Los criollos querían control político y practicar el libre mercado para desarrollar mejor sus actividades comerciales. Todas se encontraban frenadas por el monopolio ejercido por la metrópoli. Querían el control de los cabildos y administración de las colonias.

El concepto del derecho indiano provocó que las provincias americanas no reconocieran a las cortes de Cádiz ni a la Junta Suprema Central. Formaron, además, Juntas de Gobierno en cada país para así gobernarlos y deshacerse posteriormente del estado español.

Todo esto se sumó a la falta de apoyo que recibió el rey Fernando VII de España por parte de Gran Bretaña y Francia para recuperar sus reinos americanos. También el apoyo de Inglaterra dio en su territorio a la formación de logias que apoyaban la independencia de América.

Las cuales terminaron siendo líderes de la independencia del continente como Simón Bolívar y José de San Martín. Aquí hay que incluir también el movimiento de las tropas navales inglesas durante y después de las guerras napoleónicas, a por ejemplo Venezuela. 

Estallido de la independencia hispanoamericana

Francisco de Miranda, venezolano, fue el primer sudamericano que procuró la unificación de todos los movimientos separatistas y en una acción común. Desde su cuartel general en Londres preparó un desembarco en Venezuela, con el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos. Sin embargo este fracasó en Ocumare y Vela de Coro, en 1805, mas regreso a Londres con nuevos arrestos para fomentar su causa.

Desde 1808 Miranda y sus compañeros, igual que los criollos liberales, habían tenido una actitud separatista. Se vió así tras manifestarlo por medio de reclamar Juntas de gobierno americanas. Estas se impusieron en 1810 en todas partes, con el objetivo de adueñarse del poder y proclamar la independencia. 

En Buenos Aires los revolucionarios hicieron la Junta después de la jornada del 25 de mayo de 1810. Luego siguió Chile el 11 de junio y 18 de septiembre. En Caracas la revolución ya había estallado exitosamente. 

Desarrollo del conflicto en América Latina

Los realistas fueron un bando caracterizado por las fuerzas armadas formadas principalmente por españoles, europeos, americanos e indios. Quienes eran empleados en pro de la defensa de la monarquía española en el primer tercio del siglo XIX.

Los patriotas eran los combatientes a favor de la independencia de la Corona española, ligando sentimientos de liberación y de raíces por la Patria. 

En Sudamérica, el componente principal de su fase inicial fue el enfrentamiento militar de las grandes capitales de las distintas provincias de virreinatos y capitanías. Estas pertenecían a España contra otras que crearon Juntas de autogobierno americanas donde los naturales de América tomaron el control del gobierno. 

Ahora está el Cádiz que luchó contra los ejércitos de las juntas. En el sur, el antiguo virreinato de Perú se ahogó en sus propios movimientos insurgentes, enviando auxilios a provincias leales de América que todavía oponían resistencia a los revolucionarios.

Estas fuerzas frenaron el avance de armas de la Junta de Buenos Aires y acabaron con las juntas del Alto Perú (actual Bolivia), Chile y Quito. Esto permitió la creación de más ejércitos leales con naturales de los países en revolución. 

En 1812 llegaron expediciones europeas en distintos puntos, y en 1815 una gran expedición española dirigida por Pablo Morillo, invadiendo Nueva Granada y apoyando a los leales de Costa Firme.

Para 1816 Sudamérica parecía estar de nuevo en manos realistas. Sin embargo quedaban muchas guerrillas en Venezuela y el Alto Perú. El reducto de Montevideo había sucumbido, mientras que la junta de Buenos Aires rearmar sus ejércitos. Los mismos que habían sido destrozados en sus ataques sobre el Alto Perú.

Simón Bolívar, desde Haití, volvió a Venezuela, uniendo todo el caudillaje, retomando así la ofensiva al norte del continente.

Consecuencias de la revolución

Una de las principales consecuencias de la guerra fue la desaparición del monopolio comercial. Además hay que sumar también el empobrecimiento de muchas regiones hispanoamericanas, las cuales eran incapaces de competir contra las industrias de Europa.

Además de que en el Congreso de Panamá en 1826 se vio frustrado la visión de Bolívar para América de crear unos Estados Unidos de América del Sur. Sin embargo algunos iberoamericanos afirmaban que la independencia permitió a sus países la oportunidad de desarrollarse en función de sus propias necesidades. 

El movimiento independentista tuvo un efecto disgregador que fue la causa de la fragmentación de los antiguos virreinatos. Igual que las capitanías en varios países nacientes, de manera que el independentismo siguió su proceso político más allá de la emancipación.

También desaparecieron países, proclamados autónomos o declarados independientes. Esto ocurrió en las guerras de emancipación, como el Imperio Mexicano, Gran Colombia o las Provincias Unidas del Río de la Plata.

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