Protoneolítico

¿Qué es el protoneolítico?

El periodo prehistórico comprende una serie de divisiones según sus características. En este caso del protoneolítico corresponde a la última etapa del mesolítico. Se trata pues de un periodo de tiempo en el que la humanidad pasó de un episodio de la prehistoria  a otro totalmente diferente. 

La historia dice que este periodo comenzó entre los años  7.000 y 2.500 antes de Cristo. Exactamente en el tiempo en el cual se comenzó a trabajar de forma más estable lo que es la agricultura.

Además en este periodo también se comenzó con la domesticación de algunas plantas. Estas plantas funcionan tanto para la alimentación como para otras actividades que beneficiaban a la población de ese entonces. 

Son pocas las pruebas arqueológicas que se pudieron obtener de este periodo, sin embargo las que se han obtenido son suficientes para conocer sus principales características. 

Características del protoneolítico

En producción y consumo

La agricultura

Este fue una etapa totalmente enfocada a lo que era la producción, se dedicaban a la agricultura, tomando total aprovechamiento de lo que se conoce como productos vegetales. Proceso que se llevó a cabo en varias etapas pues tuvieron que aprender cuáles plantas sí consumir y cuáles no.

Además de conocer la forma de cuidarlas y los tiempos de siembra y cosecha. Se conoce que, para comenzar a plantar todas las semillas, primero seleccionan un espacio que cumpliera con las características necesarias para que la planta pudiera desarrollarse. 

Además, se dedicaban a cuidarlas hasta que llegaba la época del florecimiento y, posteriormente, recolectar la cosecha. El descubrimiento de cómo obtener alimentos de una planta supone uno de los más grandes descubrimientos de la humanidad. Prueba de esto es que hasta la actualidad, la agricultura es una práctica que sigue vigente. 

Una vez superada toda esta etapa inicial en el protoneolítico, comenzaron a trabajarla de forma estable obteniendo muy buenos resultados. 

Los restos arqueológicos han mostrado evidenciado que, en algunas zonas específicas, cosechaban frutos, granos y verduras. 

La alimentación

En cuanto a la alimentación de los individuos se conoce que comenzaban a consumir algunos cereales.  Como es de esperarse, para poder llegar a consumir los cereales, también debieron pasar un proceso de aprendizaje. 

Una vez superado entonces no sólo era recolectar los alimentos de las plantas sino que también debían prepararlos para hacerlos digeribles. Esto consistía en trocearlos, cortarlos, tostarlos y demás métodos que hacían el consumo más fácil y agradable de los alimentos recolectados.

Para esto comenzaron a aparecer nuevos utensilios o herramientas que hacían más fácil todas estas tareas. Por ejemplo comenzaron a moler sus alimentos para lo que preparaban herramientas de molienda con piedras.

Además se encargaban de seleccionar los frutos que eran consumidos, los que no y los que dejarían para recolectar las semillas. La caza fue algo que se mantuvo pues el consumo de carne siempre fue importante para la población. De igual manera ocurría con la pesca, aunque esto dependía mucho de la zona en la que se encontraban. 

Es decir que los que estaban más cerca de ríos, lagos o los mares, podían dedicarse a la pesca, mientras que los que estaban más cerca de zonas boscosas se dedicaban, más que todo, a la agricultura y a la caza.  

En vivienda y sociedad

El hecho de tener que quedarse en una misma zona, por un periodo de unos cuatro meses debido a la agricultura, les hizo pasar de ser nómadas a ser sedentarios. Además esto les permitía permanecer cerca de sus zonas de siembra y así cuidarlas.

En ese entonces existían depredadores que amenazaban sus cosechas, sobre todo cuando el tiempo de florecimiento se estaba acercando. Todo esto, aunado a sus rituales familiares, ayudaron a que la población se sintiera dueña de la zona que habitaba. Este sentido de pertenencia les permitía poder quedarse en una misma zona por mucho tiempo. 

De aquí comenzaron a verse entonces los urbanismos semifijos. Se sabe que al principio de este periodo los individuos podían tomarse como solitarios, aunque en realidad permanecían en grupos muy pequeños.

El permanecer en un mismo sitio ayudó entonces a que sus grupos familiares se comenzarán a ampliar, llegando a ser familias más numerosas. Adquirían cierto nivel de compromiso con aquellos que tenían ciertas semejanzas en sus rasgos.

Esto requería que sus lugares de campañas fueran más amplios. Además hay que tomar en cuenta que, en este tiempo, ya era común domesticar algunos animales. Por esto sus viviendas eran entonces circulares y tomaban espacios amplios a su alrededor. Esto se puede tomar como el comienzo de las aldeas, construidas por individuos de la misma familia.   

En la industria

Fue una civilización dedicada a trabajar la piedra y poder construir con ellas herramientas útiles para diferentes actividades. Por ejemplo comenzaron a crear herramientas que facilitaban la siembra y recolección de alimentos en la agricultura. Así como herramientas más efectivas para la caza y la pesca. 

Lo mismo ocurrió con la alimentación pues fue necesario crear utensilios que ayudarán a preparar los alimentos. Así entonces se refinaron algunos objetos, todos fabricados con piedras. Un ejemplo de esto fueron los instrumentos que usaban para moler los cereales. 

Además se aplicaban técnicas con las pulían las piezas fabricadas, dándole una apariencia más delicada a sus fabricaciones. El uso de tintas y talladuras ya se había implementado por lo que al pulirlos, los objetos tomaban más belleza.

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